sábado, enero 14, 2006

Confesiones de un alcohólico

¡Hola!
Mi nombre es Diego, tengo 38 años, y soy un alcohólico.
He tomado desde los 10 años, y no lo hacia porque tuviera problemas en mi casa, mas bien, no tenia con quien tenerlos, porque mis padres son separados, así que mi madre nos tuvo que criar sola desde que yo tenia 5 años, y se ausentaba todo el día trabajando, fueron las juntas, eso las juntas con malos amigos las que me llevaron por el mal camino, y uno que es débil de personalidad se deja llevar por los demás, y de tonto, por querer remedar a los mas grandes empecé a tomar y a fumar, mi madre no podía darse cuenta de esto porque cuando ella llegaba de noche, yo ya estaba durmiendo, si, si se hubiese dado cuenta antes, quizá, todo hubiese cambiado.
Una vez una vieja, que era la mas sapa de la cuadra, le contó lo que hacia con mis amigos cuando yo llegaba del colegió, mi mamá no le creyó mucho, porque la señora tenia fama de chamullera o cagüinera, y además que llegaba tan tarde que era incapaz de saber todo lo que yo hacia, en venganza por lo de la vieja, con mis amigos, le fuimos a romper todos los vidrios de su casa a pedradas, entonces a la mujer no le quedó mas ganas de acusarme. En el colegió siempre me fue muy mal, estudié solo hasta primero medio, porque no podía concéntrame en clases, prefería chacotear, molestar, hacer desorden, la gran parte de mi educación la pasé en inspectoría, en dirección, me suspendían habitualmente del colegio, mi pobre madre lloraba mucho por mi conducta, pero ella tenia que trabajar, así que no podía hacer mucho por mí, hasta que una vez me puso en un internado, pero me escapé, Así que finalmente me salí del colegió y me puse a trabajar.
Entonces fui donde mi tío Eduardo a laborar, a su taller de desabolladuría, pero el viejo era muy cagao, y me pagaba repoco, la gran parte del dinero, mi mamá me la quitaba para los gastos de la casa y de mis otros hermanos, así que comencé a robarle las herramientas de su taller y las empecé a vender para tener monedas, para tomar con mis amigos, el viejo un día se dio cuenta que le faltaban herramientas, pero yo le eché la culpa al David, que era su ayudante, y mi tío lo echó cagando. Con el estuve 3 años hasta que mi tío se fue de la ciudad.
Estuve arto tiempo sin trabajo, entonces me puse a robar, a carterear mas que na, a los gringos y turistas, que llegaban en sus trasatlánticos, estuve 8 veces en cana (prisión), pero terminaba saliendo a las semanas, y así seguía mi periplo por la ciudad, roba que te roba, mi mamá nunca se enteró que yo miraba el sol en cuadritos, porque cuando llegaba a la casa le decía que había estado en la casa de un amigo, a demás que llagaba con plata, así que no me interrogaba mucho.
Cuando tenia 22 años todo cambió, en una fiesta que hicieron en la junta de vecinos de la pobla, conocí ahí a la Pamela, si a la pamela, me enamoré enseguida de ella, era la mas bonita, bueno, eso creía yo, porque estaba enamorado, porque igual habían otras minas, pero yo me dije “esta mina es para mi”, pololeamos arto tiempo, mi vida cambió mucho, ya no salía con mis amigos, iba mas para su casa, ella no sabia nada delo que yo hacia, los cabros me hueviaban, decían que me estaba volviendo maricón, hasta que un día llega la Pamela, llorando, y me cuenta que está mbarazada de mí, entonces ahí salte de felicidad, no lo podía creer iba a ser papá, entonces di un giro de 180 grados, me salí de las malas juntas, me costó mucho, no encontraba pega, hasta que un día leí en el diario que necesitaban un cuidador para una parcela, entonces me dieron la pega, y así con la Pamela y mi bebe, nos fuimos para allá.
Paso arto tiempo hasta que me encontré en la ciudad con Cristian, uno de mis antiguos yuntas, yo había ido a comprar los víveres y otras cosas para la parcela, entonces no halló nada mejor que invitarme a recordar viejos tiempos y nos fuimos a tomar unos schop, claro uno que es débil de carácter, ustedes saben, ¡no le pude decir que no a un amigo!, tomamos hasta mas no poder, anduvimos por cuanto bar pudimos, yo llegué a la parcela muerto de curao, la pamela me estaba esperando despierta, me empezó a retar, y yo la golpeé, fue la primer vez que hice eso, al otro día, le vi su labio hinchado, le pedí perdón, le prometí que no volvería a pasar, pero promesas de sano, borracho te levanta la mano, y seguí cayendo en el alcohol, comencé a llevar a mis amigos a la parcela, la Pamela no sabia que hacer, ella sufría mucho.
Un día me contó que uno de mis amigos había intentado sobrepasarse con ella, pero yo no le creí, seguimos así mucho tiempo, yo llegando borracho a la casa, ella tenia que hacer lo que yo le decía o la golpeaba, hasta que un día fue tanto el sufrimiento, que la Pamela se fue con mis hijos y me dejó solo, llegué a la parcela y no había nadie, me volví loco, destrocé todo el lugar, quedó todo hecho una mierda, al otro día llegó el dueño, y me echo a la calle con todas mis cosas, me quedé solo y sin trabajo, no sabia que hacer, busque a la pamela donde sus papas pero todos me la negaban, mientras tanto yo seguía tomando.
Hasta que un día me dio una crisis, era la cirrosis que ya estaba en mi, paré en el hospital, me tuvieron varios días ahí, con suero, me sentía muy mal, no solo por estar enfermo, porque me sentía solo, pero llegó ella, la Pamela, Me fue a ver, a penas la vi me puse a llorar, igual que un niño, le pedí que volviera conmigo, pero me dijo que no, que no volvería con migo, hasta que resolviera mi problema, ¿que problema?, yo no le entendía que quería decir, “¡el problema de tu alcoholismo!” me dijo, me dejó unos folletos de Alcohólicos Anónimos y se fue.
Y por eso estoy aquí hoy, para tratar mi problema y mejorar, y quisiera disculparme por mis malos actos, por hacer sentir mal a la demás gente, por hacerle daño a esa gente, gente que quiero, y sobre todo por hacerme daño a mi.

domingo, enero 08, 2006

¡El, no toma... ...consejos!

Despierta tumbado boca a bajo, la cabeza le retumba de gritos, los ojos los tiene inyectados en sangre, las manos hinchadas por corrientes caudalosas, su lengua desértica le implora por agua, su aliento de fuego podía quemar al mas mínimo contacto cualquier superficie seca, apenas podía mover su cuerpo, dolores y malestares estomacales le provocaban nauseas, todo le daba vueltas.

El mas pequeño pensamiento le hacia saltar la cabeza, el trata recordar como había llegado ha ese estado, pero solo cortos pasajes de la juerga se le venían a la mente, recuerda a Ricardo en su auto pasándolo a buscar, la llegada a la casa de Fernando, la música, el bailoteo, las amigas de la polola del Jaime que estaban para comérselas, recuerda haber atinado con la Mili, los juegos etílicos, donde el que perdía se tomaba al seco una bomba preparada por Guillermo, pero de ahí no pasa, se le borra la imagen, la señal se ha perdido.

De pronto siente una mano en su espalda.“¿estás bien?, ¿cómo te sientes?”, le hablaba una voz irreconocible.

El trata de moverse para ver quien es, pero esta totalmente adolorido.

“¡No!, no te muevas, puede ser peligroso”, le replica la misma voz, pero el no entiende nada, “quédate tranquilo que todo va a salir bien, ¿Cuál es tu nombre?”.

Tratando de incorporarse le dice “Javier me llamo”.

vuelve a sentir la mano en la espalda, “Ok Javier, te repito no vuelvas a moverte, todo va ha estar bien, tu herida no es de consideración, ya viene la ambulancia, ¿cómo se llamaba tu amigo?”.

Entonces a Javier le recorre por el cuerpo una gran electricidad, “¡¿cómo, Cual amigo?!”.

El de la mano le contesta “La persona que iba contigo”.

“¡Tiene que ser Ricardo!”, dice Javier con voz temblorosa, como dándose cuenta de la situación.

“Javier, siento mucho decirte esto, pero por tu amigo no pudimos hacer nada, ahora los de Rescate están trabajando para sacar su cuerpo del vehículo”, le palmotea la espalda como para darle aliento, “ quédate allí ya un paramédico va a venir a verte”.

Javier tendido en el pasto, se toma la cabeza, se da cuenta que tiene un chichón en su frente, tiene un poco de sangre, entonces una gran pena le invade el alma, brotan de sus ojos miles de lagrimas, y en un haz mental, se le viene la cara de la hermana de Ricardo, pidiéndoles que se quedaran en la casa del Fernando, para dormir la mona, que en ese estado no podían irse manejando, pero Ricardo ya tantas veces en estados anteriores habiendo manejado su vehículo sin ninguna calamidad, hizo caso omiso a los consejos de su hermana.